DeporteRemoUltimos post

ESTHER BRIZ, EL DOBLETE OLÍMPICO COMO OBJETIVO

Hay quien cree en el concepto del libre albedrío en la vida; en cambio, otros son más proclives a la idea de un destino ya escrito. Sea como fuere, el rumbo de su vida le ha deparado a Esther Briz una asombrosa carrera deportiva vinculada al remo y de la que uno tiene serias dudas de que no estuviera ya predestinada para ello.
No ha sido fruto de la casualidad ni de la fortuna. Nadie le ha regalado nada. La receta, mucho trabajo y tesón en busca de un claro objetivo, alcanzar el máximo nivel tanto deportivo como profesional. Una actitud que, tras una prolífica y exitosa trayectoria deportiva, cuando llegue el momento de dejar esta faceta a un lado, le deparará multitud de satisfacciones personales y grandes oportunidades en el mundo profesional.

Cuéntanos, Esther ¿cómo una chica de Zaragoza dio sus primeros pasos en el mundo del remo?
La verdad es que la práctica del remo en Zaragoza no es algo que se encuentre especialmente arraigado en su sociedad, aunque hay algunos clubes que tiene actuaciones bastante destacadas en campeonatos a nivel regional y nacional.
En mi familia tampoco teníamos ninguna vinculación directa con el remo, a excepción de que mi hermano y yo practicábamos natación en el Club Helios que, siendo una entidad deportiva bastante grande, cuenta con una sección dedicada a este deporte.
Precisamente fue mi hermano quien tuvo un primer contacto con este deporte y quien me animó a realizar un cursillo de iniciación. Y yo, con un desconocimiento absoluto sobre el tema, fui allí pensando que esto del remo se trataba solo de piragüismo. 
Siempre había disfrutado muchísimo dentro del agua en la piscina, pero esto era algo totalmente diferente. 

Ya no estaba limitada a estar confinada en una piscina dando vueltas contínuamente dentro del agua. Ahora también podía seguir disfrutando del agua, pero desde un lugar privilegiado, gozando de una libertad que me permitía moverme por todo el río y contemplar la ciudad desde un punto de vista hasta entonces inédito para mí. Cambió totalmente mi perspectiva de esa ciudad en la que llevaba toda la vida viviendo cuando la contemplé desde el agua. Incluso la propia perspectiva sobre algunas facetas de tu vida parecen tomar otro carácter cuando estás disfrutando de esos momentos en un bote sobre el agua. Conservo un especial recuerdo de la primera vez que me dejaron pasar por debajo del emblemático puente sobre el Ebro, no muy lejos de nuestro punto de embarque. Fue todo un subidón, además de una experiencia diferente que me hizo sentirme una persona muy especial y un plus de motivación.

El skiff fue la embarcación con la que lograste los primeros éxitos en competición ¿Era tu embarcación fetiche o probaste con otras modalidades?
Bueno, realmente tampoco contaba con muchas más opciones. Cuando comencé eramos muy poquitas chicas en el club, no llegábamos ni a media docena, y el resto de mis compañeras estaban, por su edad, en categorías diferentes, por lo que no tenía con quien competir en botes de equipo. Cuando llegaba el Open de Cataluña lo disfrutaba enormemente, ya que ahí si nos dejaban formar tripulaciones con gente de otros clubes e incluso de otras categorías. Con mi compañera de club Candela Gómez remé como cadete en un dos sin timonel juvenil, aunque no fue una de las mejores regatas. 

Poco después llegó al club Carolina Crosta, una chica italiana con la que ya pude formar pareja en varias competiciones. Con ella remé en el Campeonato de España de 2018, siendo aún juvenil de primer año, en doble scull absoluto. Realmente queríamos haber participado en nuestra categoría, pero yo tenía que doblar con el skiff juvenil y, con tan sólo 20 minutos de margen entre regatas, no nos daba tiempo para hacerlo en el doble de nuestra categoría. Pese a ese hándicap, nos hicimos con el bronce en categoría absoluta en esa prueba, después de haber remado previamente esa misma mañana en la final del 1x juvenil y conseguir también el oro.

En los Juegos Olímpicos de París en 2024 competiste junto con Aina Cid en dos sin timonel ¿Te costó mucho adaptarte técnicamente al remo en punta habiendo sido tu modalidad más habitual el remo en couple?
Normalmente siempre he sido una remera cuplista hasta Sub23. Tras finalizar el instituto me fui a estudiar a la Universidad de Stanford en Estados Unidos. Allí conseguí acceder al equipo de remo universitario y el entrenador me dijo nada más verme: «Tú, babor» y desde ese día he seguido remando en esa posición. Estuve los cuatro años de Sub23 remando en babor, salvo alguna ocasión puntual, como en julio de 2022, cuando preparé la participación en skiff del Mundial Sub23 en Varese, Italia. 

Tras esto, tan sólo tuve que cambiar de remar en punta en un 8+, que era lo que hacía en Estados Unidos, al remo en punta de un 2 sin timonel. Aunque puedan tener sus diferencias técnicas, no son insalvables y tampoco me costó mucho el adaptarme al bote con mi nueva compañera.

Tus estudios universitarios en Stanford se decantaron por una opción sin relación alguna con el mundo deportivo, algo no muy habitual entre muchos deportistas de élite ¿qué te llevó a tomar esa decisión?
A mí el deporte me encanta y el remo me apasiona. Es algo a lo que voy a estar ligada siempre, pero a la hora de estudiar, de cara a mi futuro profesional en el ámbito laboral, no me veo siguiendo ese camino.
Generalmente he sido buena estudiante, algo que se reflejaba en mis resultados académicos en el instituto, ya que en esa época no iba a ningún Centro de Tecnificación ni nada similar sino que acudía al centro educativo de mi barrio. Siempre me han tirado las asignaturas de ciencias y tuve claro que mi futuro se iba a decantar por una ingeniería. En 2º de bachillerato, la asignatura de «Fundamentos de Administración y Gestión de Empresas» (FAGE) me llamó mucho la atención, pese a no estar muy relacionada con los típicos temas de ciencia. 

Fue en ese momento cuando pensé en que sería increible encontrar algo que aunara ambas ramas, el tema de la ingeniería con la economía y finazas. En Stanford ofrecían el grado de «Management Science and Engineering» y era lo que estaba soñando encontrar. Estoy muy contenta con la decisión y con la experiencia universitaria en Stanford, tanto a nivel educativo como deportivo. Ahora estoy afrontando un nuevo reto académico y voy a intentar realizar un MBA en la Universidad de Oxford mientras me sigo preparando de cara a los próximos Juegos Olímpicos de Los Ángeles ’28. Lo malo es que es bastante complicado de afrontar económicamente este nuevo desafío, por lo que estoy buscando financiación desde todas las fuentes posibles. El MBA dura doce meses y entre la matrícula, alojamiento y manutención son en torno a 130.000 €.

La propia Universidad me ha concedido una beca de 23.000, tras analizar y valorar mi expediente académico y superar una serie de pruebas de admisión muy exigentes. Tengo claro que es una oportunidad que no puedo dejar pasar. De momento, he dispuesto para ello todos los ahorros de estos últimos años y de lo que la familia ha podido ayudar. Estaría bien conseguir algún sponsor nacional que quisiese apostar por mí en este proyecto, no de modo altruista, que eso es bastante complicado hoy en día, sino que lo que les ofrezco es un win to win. A las empresas que me ayuden ahora les ofrezco trabajar para ellas en el futuro como colaboradora. Como ingeniera formada en Stanford y deportista olímpica combino la disciplina del alto rendimiento con la resolución de problemas basada en datos. Me comprometo a ofrecer mis habilidades, tiempo y red de contactos para contribuir en el futuro a través de consultorías, charlas o proyectos estratégicos. Soy una persona que rindo muy bien bajo presión, estoy acostumbrada a ello por el deporte de élite.

Comenzaste muy pronto a obtener buenos resultados y competir al más alto nivel ¿Qué has tenido que sacrificar frente a otros jóvenes de tu edad y que esfuerzos extra has tenido que aplicar para mantener en ese nivel?
Desde bien pequeña siempre me gustaron los estudios, adquirir una buena formación y ganar conocimientos, aunque eso es algo que tienes que trabajártelo mucho porque no llega por sí mismo. El remo también me fascinaba, aunque no tenía claro hasta donde podía llegar dentro de este mundo, pero consideraba que merecía la pena dedicarle esfuerzo. 
Con unos 14 años ya empecé  a entrenar por las mañanas. Me levantaba a eso de las 5 de la mañana y estudiaba hasta las 6; de 6 y media a 8 entrenaba y a las 8 y cuarto ya entraba al instituto. Me cundía muchísimo el día, como si tuviera 30 horas. No es fácil seguir estos horarios, requiere de mucho convencimiento en lo que estás haciendo, así como mucha disciplina de trabajo y esfuerzo. Aprendí mucho durante ese periodo, muchas reflexiones interiores como que «si te esfuerzas lo suficiente, te acaba saliendo lo que te propongas». 

Algo que me sirvió en ese momento y en diferentes situaciones que se me dieron posteriomente en el futuro. Pese a ello, siempre procuraba sacar un rato los fines de semana para socializar con mis amigos, ya que las tardes entre semana también entrenaba. Todo esto dejó de ser una excepción cuando llegué a Stanford. Allí no era la única que llevaba este ritmo de vida a la hora de compaginar los estudios, el deporte y la vida personal. En esta universidad me encontré con un grupo de 50 chicas con las mismas ambiciones, los mismos objetivos y las mismas inquietudes que yo. Todas tenían muy claro a nivel académico que es lo que querían y que pasos dar para logralo… y a nivel deportivo, no era diferente. Tener un grupo tan grande de apoyo y como referente fue lo que me dio fuerzas y motivación para llegar a hacer todo lo que hice durante los cuatro años que duró mi formación universitaria.

Tras ese periodo por los Estados Unidos, donde habrás sido testigo de las distancias que nos separan en el enfoque y la importancia que se le da allí al deporte desde los ámbitos educativos, sociles y económicos ¿qué giro debemos dar a nuestra cultura deportiva y qué nos falta para poder mejorar las condiciones de nuestro deporte y deportistas?
Lo primero, es que partimos de dos realidades muy diferentes. La capacidad económica de los Estados Unidos está muy por encima de la nuestra y de la de de los países occidentales de nuestro entorno, Por eso, no podemos realizar una comparación equitativa con su sistema de fomento y de financiación dentro del ámbito deportivo.
Sí que podemos mirar a esos países más cercanos y que están un poco más a la altura del nuestro. Vemos como hay varios de ellos que sistemáticamente ocupan los principales puestos en las competiciones internacionales, síntoma evidente de que están haciendo bien las cosas. Aunque también habría que eliminar ese concepto erróneo de que los deportistas de algunas nacionalidades tienen condiciones físicas que les permiten obtener unos mejores resultados con mayor facilidad. Es más una cuestión de metodología que de biología.

En España, en la mayoría de deportes se trabaja generalmente potenciando al que ya de por sí está un escalón por encima de la normal, lo que solemos denominar comúnmente un fuera de serie. Consideramos que no se debe invertir si no vamos a obtener el rendimiento deseado. Eso lastra muchas opciones a gente que aún no ha despuntado o que se ha incorporado algo más tarde a la práctica deportiva. Es cuestión de divulgar entre la sociedad los múltiples beneficios de una buena cultura deportiva, algo que siempre acaba beneficiando a todos, tanto a los que lo practican, como a la industria deportiva o los diferentes movimientos económicos que se generam alrededor de este. Hay que acercar más el deporte a la sociedad. Si la gente practica deporte, se acaba enganchando a él y eso hace aumentar su demanda e interés en forma de diferentes productos y nuevos formatos.

Desde tu propia experiencia ¿qué consideras que puede aportar el deporte a muchos de esos jóvenes de hoy en día que no acaban de encontrar su hueco social o educativo y navegan un poco en la indecisión?
El deporte siempre aporta multitud de valores, sin que para ello tenga que ser necesariamente deporte de alta competición o élite. El deporte, como mera afición, potencia en quien lo practica factores tan relevantes como la capacidad de esfuerzo y sacrificio, el afán de

superación, la constancia en pos de un objetivo o la disciplina de trabajo. Si hablamos ya a niveles de competición, te expone a situaciones que, tarde o temprano, te vas a encontrar en la vida. Aquí te las vas a encontrar un poco antes y te va ayudar a aprender el como superar esas etapas en un futuro. Cuestiones tan complidas como el afrontar una derrota, sentir el que no has cumplido con tus objetivos, manejar situaciones de tensión… Yo he vivido momentos de este tipo y, cuando comparo como he afrontado esos momentos complejos frente a otras personas que no cuentan con mi experiencia deportiva, veo que he sido capaz de gestionarlos de un modo mucho más óptimo y equilibrado. 
Aunque tampoco nos hemos de olvidar de la formación, Son muy pocos los que consiguen llegar al «top» a nivel deportivo. Si a esos valores que forjas con el deporte le añades una formación adecuada, generas una fórmula magistral con la que podrás destacar posteriormente en cualquier ámbito donde luego apliques la combinación de ambos. Ni el conocimiento sin valores, ni los valores sin conocimiento. Los dos deben ir juntos de la mano.

Actualmente el sistema de becas o ayudas al deportista de élite están orientados a sufragar los gastos o compensar en cierto modo la dedicación casi en exclusiva a su faceta deportiva ¿Habría que dar un giro al modelo de ayudas en el deporte para evitar que cuando se llega al final de la carrera deportiva muchos no tengan otra cosa donde sustentarse? 
El modelo actual no digo que sea malo sino que igual no es el más correcto para el futuro de los deportistas.
Cualquier tipo de ayuda está muy bien, aunque pueden convertirse en un arma de doble filo para un joven con las ideas aún poco asentadas y claras sobre su futuro. uando le das un dinero «X» a un deportista con 16 o 18 años por hacer lo que más le gusta en esta vida, no suele procuparse mucho de su futuro a medio y largo plazo. Puede ver en ese momento satisfechas sus principales necesidades económicas,

pero muchos se olvidan que esto tiene su fin, mientras se centran únicamente en perfeccionarse cada día más y más tan solo en su faceta deportiva. Hay muy pocos deportes en los que un deportista pueda vivir el resto de sus días del rendimiento económico generado en su época de plena actividad. Y eso si no te dedicas a derrochar lo obtenido en esos años, que hay casos muy sonados de ello.
Las ayudas, y ya no hablo sólo desde su aspecto económico, deben fomentar la plena integración del deportista en la sociedad una vez finalizada su etapa entre la élite. Para ello se necesita, a parte de oportunidades, más facilidades para la formación, así como a alguien que se preocupe y asegure de que el deportista progresa correctamente tanto en su faceta deportiva como en la formativa. No podemos encontrarnos deportistas con treinta y tantos, que han sido internacionales representando a este país en la más alta competición, pero que ahora tienen su futuro lastrado porque han dedicado la mejor pate de su vida al deporte sin que nadie se preocupe de su formación y de su futuro en la sociedad.

Recientemente hemos asistido a una serie de cambios en la estructura de la Federación Española de Remo, tras unas elecciones en las que han sido elegidos los nuevos miembros de su Junta Directiva. Te has involucrado activamente en ese proyecto y actualmente formas parte de ese nuevo «staff» ¿Qué esperas aportar dentro de la FER con tu participación en este proyecto?
Lo primero, decir que me sorprendió cuando me ofrecieronn formar parte de la nueva Junta Directiva de la FER. No es lo más habitual que entre sus miembros se encuentren deportistas tan jóvenes, pero en el momento en que me lo plantearon, no dudé en colaborar en todo lo que estuviese en mi mano. 
Una vez dentro, me he dado cuenta de que puedo aportar muchas más cosas de las que pensaba inicialmente. Dada mi experiencia puedo aportar puntos de vista muy diferentes a la de otros perfiles. 

Puede haber cosas que se les escapan a personas más técnicas en su ámbito y yo, gracias a mi facilidad de comunicación con otra gente y una particular agudeza, suelo tener unas percepciones diferentes tanto de los problemas como las posibles soluciones. Llevo aún poco tiempo en esto, pero estoy contenta con el trabajo que realizo y muy ilusionada con poder llegar a realizar cambios tangibles en el seno de la Federación. Cambios que acaben llegando a la gente y se beneficien de ellos, tanto los deportistas como los entrenadores y también los aficionados, que en ocasiones nos olvidamos un poco de ellos y son nuestro público

El remoergómetro, elemento casi tan odiado como imprescindible para cualquier remero, se ha convertido en un verdadero protagonista dentro de esas competiciones deportivas denominadas habitualmente de «remo indoor». ¿Cómo es tu relación con esta herramienta de trabajo tan dura pero necesaria en los entrenamientos?
La verdad es que tengo que reconocer que siempre se me ha dado muy bien el ergómetro y nunca he tenido problemas a la hora de enfrentarme a su dureza. Es una herramienta que a los remeros nos sirve como un test muy valioso para determinar nuestro estado y capacidad física. Todas las federaciones y clubes lo usan para obtener valiosos resultados que muchas veces van a condicionar tu futuro inmediato.
A nivel de competición he logrado muy buenas marcas, con algún récord nacional incluido. Desde que estaba en categorías inferiores siempre me sorprendía a mi misma de los resultados que conseguía, ya que tampoco contaba entonces con un físico tan desarrollado como el de ahora. Actualmente he conseguido tener una técnica mucho más depurada, aparte de haber ganado en potencia física. Pero en esta especialidad, al contrario de lo que muchos piensan, no todo es tirar y tirar. La técnica te hace mejorar muchísimo y rebajar considerablemente los tiempos, por eso hago mucho hincapié en ello y trabajo enormemente esa faceta.

No te conformas sólo con esto en tu polifacética carrera deportiva, el remo de mar también te ha dado numerosas satisfacciones. Cuéntanos, ¿cómo fue ese primer acercamiento a esta disciplina tan diferente?
Todo comenzó de un modo algo loco e inesperado. En verano de 2021, a la vez que realizaba unas prácticas laborales en Amazon, me estaba preparando en skiff para participar en el Campeonato del Mundo de Remo 

que se iba a disputar en octubre Shanghái. Tuve que hacer un enorme esfuerzo y organizarme mucho para poder conseguir un bote, unas instalaciones donde entrenar y además de sacar tiempo para prepararme, con el hándicap de hacerlo sola y sin apoyo técnico. De repente, en el mes de julio todo ese trabajo se vino abajo. La Federación Internacional confirmó la suspensión del Mundial solo tres meses antes de su comienzo por culpa de la pandemia del COVID-19.
En una conversación con un gran amigo, Ander Martín, me comenta que el Mundial de remo de mar no se había cancelado y que por que no me animaba a participar. Yo tenía unas ganas tremendas de remar y competir, así que me fui unos días a probar con Ander esta modalidad a Torrevieja. Pasé de entrenar sola, sin compañeros ni entrenador en la tranquilidad del río, a estar compartiendo bote con uno de mis mejores amigos, peleándome con las olas y divirtiéndome un montón. 

A eso súmale el disfrutar de unas puestas de sol idílicas, ya que se suele entrenar al atardecer, con la inmensidad del mar como telón de fondo. En septiembre nos presentamos en las Finales de Beach Sprint que se disputaban en Oeiras (Portugal) y nos hicimos con el primer puesto en doble mixto, un resultado que repetimos también el siguiente año en Saundersfoot (Reino Unido).
Tras estas gratas experiencias, esta modalidad me enganchó muchísimo. Ahora ya no me tomo esta especialidad como una actividad complementaria de aquel mundial que se canceló, sino que me he implicado muy seriamente en ello de cara a prepararme en el nuevo ciclo olímpico de 2028

En las dos modalidades de remo de mar, el Remo Costero y el Beach Sprint, contamos con numerosos podios a nivel internacional y deportistas con varios títulos mundiales a sus espaldas. Muchos de ellos proceden de la modalidad de remo olímpico, donde la profusión de triunfos no está, ni de lejos, cercana a este nivel. ¿A qué crees que puede deberse esta disparidad de resultados con similares actores protagonistas?
Para mí se debe principalmente a nuestra enorme experiencia. En España tenemos muchísimos kilómetros de costa y una climatología bastante propicia para los deportes naúticos, especialmente en el sur y el levante. Pese a que el remo de mar no ha sido un deporte especialmente conocido entre nosotros a nivel social, salvo en estos últimos tiempos y especialmente tras su elección como deporte olímpico para los Juegos de Los Ángeles ’28, en España ya existían muchos clubes en los que este deporte se venía practicando desde hacía muchos años. La situación geográfica de algunos clubes les limitaba o impedía la práctica del remo olímpico, dado que el mar abierto no siempre reune las condiciones más favorables para esta especialidad.

Esa experiencia acumulada de años de trabajo, entrenamientos, mejorando los botes y sus medidas, etc. nos hacen estar un pasito por delante de una gran mayoría de rivales. Sería un gran error conformarnos con esto, no podemos dormirnos en los brazos del éxito. El resto de países viene apretando mucho desde atrás, viendo además la relevancia y auge que está adquiriendo esta modalidad. Si no seguimos avanzando, nos adelantan antes de darnos cuenta.

Son conocidos los casos de deportistas, también en el mundo del remo, en los que la presión psicológica y su diferentes patologías asociadas les ha hecho tener que apartarse del deporte de élite. ¿Consideras que están debitamente atendidas las necesidades de los deportistas en lo que se refiere al apoyo psíquico y emocional?
Verdaderamente es un tema complejo. El deporte de alto nivel no tiene nada que ver con el deporte amateur que practica la mayoría de la gente. Aquí no se trata de ir una tarde al gimnasio o de hacerte una carrerita al día. Cuando llegas a estos niveles, la dedicación es inmensa, la entrega al deporte es total. Hasta que no paras, no eres realmente consciente del tiempo que estás invirtiendo en ello, ni del esfuerzo que te supone el dejar todo a un lado. Realmente, lo que haces te tiene que gustar. El estar sometido a presión, la búsqueda permanente de la pefección, el superarte a base de esfuerzo, etc. Si no estás dispuesto a aceptar las consecuencias de estar ahí arriba, lo vas a pasar muy  mal. 
Yo me siento superafortunada de estar concentrada en Bañolas con el equipo nacional, pero eso no quita para que se te haga muy duro en determinados momentos. El día a día es complicado, tienes que tener un apoyo enorme de tu círculo más cercano para seguir adelante en los momentos más delicados, que no son pocos, para evitar cruzar esa delgada línea que nos separa del abismo.

¿Cabría la posibilidad que desde la Federación se diesen pasos para intentar evitar que las concentraciones de los diferentes equipos nacionales no supongan cambios tan drásticos en la vida de los deportistas, con largas temporadas alejados de la vida y ritmos habituales de éstos?
Es otro de esos temas complejos y difícil de resolver sin que perjudique al rendimiento deportivo.
Quizás en categorías inferiores, hasta juvenil por ejemplo, se podría hacer un mayor seguimiento desde la FER, dando apoyo directo a los clubes más pequeños con orientaciones técnicas, programas de entrenamientos unificados, visitas de personal técnico, etc. Lo que interesa es que en los clubes se entrene por igual, en la misma dirección y con los mismos objetivos, algo que ahora solo está implementado en Sevilla o Bañolas bajo la supervisión directa de los técnicos de la FER.
A partir de Sub23 y absoluto, el trabajo en equipo te aporta muchas otras cosas que el entrenamiento individual no te puede garantizar. A estos niveles los objetivos son completamente diferentes. Ya no se trata solamente de aprender y mejorar sino que es intentar estar en lo más alto, en el top mundial, codeandote con gente que no escatima en medios para su preparación. Para llegar a su altura tienes que usar sus mismas herrmientas, dedicándote plenamente a ello, junto con el apoyo y contacto permanente de todo el equipo. Sería muy complicado rendir al máximo entrenado tú solo, posiblemente en unas condiciones que no son las óptimas en lo que se refiere al equipamiento, la lámina de agua de entrenamiento, las instalaciones, el seguimiento diario de los entrenamientos, el control médico y dietético, etc. Yo estaría encantada de poder entrenar en Zaragoza, junto a mi familia y amigos, pero soy consciente que no iba a dar el mismo rendimiento que aquí. Esto no quita que puedan existir casos excepcionales que requieran de un tratamiento diferenciado y no deban seguir la regla habitual, pero seguro que en esos casos se buscaría un modo de enfocarlo del modo más correcto para que ambas partes saliesen beneficiadas.

La experiencia de participar en unos Juegos Olímpicos es el sueño de cualquier deportista, pero tras tu paso por las Olimpiadas de París ’24 ¿no has tenido cierta sensación de que quizás estamos mediatizando excesivamente la competición, que el esfuerzo y los resultados de los deportistas están perdiendo parte de su relevancia frente al espectáculo comercial?
Bueno, quizás en algunas facetas, aunque no en todo. Los Juegos tienen una repercusión tanto mediática como política que no tienen otras competiciones. Normalmente compites con rivales que ya conoces de otros enfrentamientos internacionales, Campeonatos de Europa, del Mundo, etc., pero la repercusión que tiene una participación en unas Olimpiadas, ya no te digo una medalla o una victoria, no es comparable a ninguna otra. Los Juegos los ve incluso gente que no son aficionados ni consumidores habituales de deporte. Es algo que va un paso más allá, que une a la gente de un mismo país apoyando a los suyos en disciplinas deportivas a veces poco conocidas para muchos de ellos. 

Llevo compitiendo a nivel internacional desde los 16 años, pero lo vivido en los Juegos el pasado año, el seguimiento que se hizo por los diferentes medios de comunicación y el apoyo generalizado de la gente no tiene parecido con ninguna experiencia anterior. Ese cómputo de medallas final como una unidad, como un sólo equipo, es lo que caracteriza a los Juegos y los distingue de cualquier otro evento deportivo. Los medios de comunicación son también en parte responsables de esa pátina tan especial que hay alrededor de los Juegos. Contamos con un amplio medallero en el mundo del remo en multitud de competiciones internacionales, pasando casi siempre 

un poco de largo estos éxitos en la mayoría de los medios. Al igual que en las participaciones olímpicas, si no consigues podio, se olvidan rápidamente de los deportistas que han estado ahí. Esto ya es más una cuestión del interés particular de los propios medios de comunicación, que al final son los que transmiten al público gran parte de la información deportiva generalista. El aficionado de verdad, al que realmente le gusta un deporte en concreto, ya se encarga de recabar la información desde otras fuentes más especializadas y menos comerciales, sin tanto interés de ventas ni audiencias de por medio.

Parece que asistimos a una potenciación de los campos de regatas de banco móvil, con la remodelación de unos y la creación de otros nuevos.
¿Está en auge el remo olímpico o son inversiones con poco recorrido de cara al futuro?
Tanto como en auge, no puedo confirmártelo con total certeza. Lo que sí que parece es que se está intentando multiplicar los escenarios donde tradicionalmente se han venido desarrollando una gran parte de los principales eventos deportivos, Sevilla y Bañolas. Es un poco lo que hablábamos antes sobre difundir la cultura deportiva. Si al final circunscribes todo a tan sólo dos ubicaciones, allí tendrás muchos seguidores y gran éxito, pero en el resto de lugares

serás casi un desconocido, salvo entre los ya practicantes de este deporte y los muy adeptos. Tienes que acercarte a la gente, que te conozcan y generar interés entre aquellos que de otro modo nunca hubieran sabido de ti. En ese sentido se están dando grandes avances, tan solo hay que ver por ejemplo el auge que ha adquirido estos últimos años el Parque Naútico de Castrelo de Miño, incluso a nivel internacional.
También hay que valorar positivamente lo que supone a nivel económico para algunas pequeñas poblaciones el tener un campo de regatas cercano, especialmente en lo que se refiere a alojamientos y manutención de los deportistas, técnicos, espectadores, etc. durante los diferentes campeonatos o concentraciones. Las administraciones locales y regionales tienen que ser conscientes de que las inversiones en este tipo de instalaciones acaban generando ciertos beneficios para las comarcas donde están ubicados; mientras que las federaciones y clubes de remo a su vez se ven beneficiados de esas inversiones públicas en infraestucturas porque contribuyen a difundir este deporte entre la población y te permiten tener disponibles más y mejores instalaciones deportivas. Ha de ser una colaboración mutua entre los diferentes agentes implicados en este tema.

¿Cuál sería ahora mismo la mayor carencia del remo a nivel nacional? ¿Qué cambios o mejoras serían los más acuciantes de afrontar de cara a un futuro inmediato?
Yo lo dividiría en dos partes. Por un lado destacaría la importancia de la unidad. Las diferentes federaciones, autonómicas y nacional, tienen que trabajar de modo coordinado y establecer unos canales de comunicación permanentes y bilaterales. La Federación española no deja de ser una federación más, pero que aglutina y coordina al resto de federaciones para que todos intentemos remar en la misma dirección. Pero también hay que tener en cuenta que aquí los clubes son los principales protagonistas, son los que nutren de deportistas y donde entrenan la mayor parte de su carrera deportiva. Tiene que existir una fluidez en la relación entre ellos y sus correspondientes federaciones autonómicas para que estas intenten resolver cualquier problema que les surja pues son su eslabón más cercano en toda esta cadena. La Federación Española es la que tiene que fijar unos objetivos comunes, pero también facilitar los medios para llegar a ellos. Puede ser con visitas de técnicos de la FER por diferentes clubes, seminarios de formación a entrenadores o cualquier otro recurso que esté en sus manos para unificar una base y unos criterios comunes.

Quizás, otra de las cosas en las incidir es en tener algo más de ambición a nivel de la Federación. Me refiero con ello a todos, desde los deportistas, los técnicos, la directiva… No podemos conformarnos con lo que se ha conseguido hasta ahora, que está muy bien, sino que debemos aspirar a llegar más alto. Contamos con un capital humano enorme y de gran calidad, que acumula gran experiencia. Cada uno desde su feudo puede aportar lo que esté en su mano para crecer. Tenemos a favor que existe una gran diversidad de personas, de procedencias distintas y que cuentan con diferentes experiencias profesionales que pueden aportar su granito de arena a que esto crezca y nuestro remo se haga un poquito más grande y relevante.

Llevas un tiempo entrenando por cuestiones deportivas con los colores del club getxotarra de Raspas del Embarcadero junto a otras remeras internacionales como Virginia Díaz o Izaskun Etxaniz. Viendo pasar por las aguas del Nervión las tradicionales traineras ¿no te pica el gusanillo de probar en la modalidad de banco fijo?
La verdad que no se me ha dado aún la oportunidad y sí que me gustaria probar en alguna embarcación de banco fijo. Me llaman mucho la atención desde los bateles hasta las traineras o el llaut. Lo que ya no pasa por mis planes es hacerlo de un modo estable, con ello me refiero a entrenar todos los días para competir posteriormente.

Estamos ahora mismo inmersos en un nuevo cuatrienio que culminará con los Juegos de Los Ángeles 2028. ¿Que proyectos de cara al futuro te esperan después de esta última y exitosa etapa en el 2 sin timonel junto a Aina Cid?
De momento, lo más probable es que no sigamos formando parte de ese mismo tándem. Ahora mismo estoy entrenando de nuevo mucho en couple, aunque serán los técnicos de la Federación los que confeccionaran los nuevos botes tanto para el Europeo como para el Mundial, según vayan obteniendo los resultados en las diferentes pruebas de clasificación que nos quedan por delante. Ellos serán los que tomen la decisión que consideren más adecuada.

De cara al 2028 me he propuesto una apuesta que reconozco que es bastante ambiciosa. La idea es prepararme para poder participar en los próximos Juegos Olímpicos en Los Ángeles en las dos modalidades, tanto en el remo olímpico como en los Beach Sprints, que precisamente debutan en esos Juegos como deporte olímpico. No tengo del todo claro que pueda disponer del tiempo necesario para preparar con la necesaria calidad ambas especialidades, ni tampoco que pueda compatibilizar los diferentes entrenamientos, pero es un reto que me he fijado y el paso del tiempo decidirá su viabilidad. Si tuviera que decantarme por alguna de las dos por ser imposible su compatibilidad, tengo clara mi decisión. Llevo muchos años años entrenando en remo y quedan tres para los próximos Juegos. Voy a dar todo lo que tengo para sacar lo mejor de mí en este tiempo que me queda.

Hemos visto como durante estos últimos años proliferan, de modo más generalizado, los botes cortos en el equipo nacional, existiendo una clara escasez de botes de 4 u 8 tripulantes ¿podríamos abrir un poco más la mano a la hora de ampliar el número de seleccionables para con ello dar más oportunidades de participación internacional a un mayor número de remeros y que adquirieran experiencia, a la vez que gnan motivación, pese a que no cumplan con el nivel más óptimo para ello?
Si nos referimos a la categoría absoluta, lo veo complicado. Los botes largos son botes muy rápidos. Si no llevas una tripulación muy trabajada y muy bien preparada, tras los primeros 250 metros te quedas atrás y ya no ves a tus rivales durante el resto de la regata. Creo que la esperiencia sería más contraproducente que beneficiosa.
En el caso de los Sub23 sí que lo veo más factible y hasta quizás recomendable. En esta categoría hay  muchas menos competiciones internacionales, prácticamente están limitados al Europeo y Mundial.

Aquí sí que se puede formar tripulaciones en botes largos donde pueda participar un mayor número de remeros, aunque a priori ya todos sean conscientes de que el resultado no va a ser el mejor de los posibles. El darles a esos jóvenes una motivación en esa etapa tan complicada, donde muchos están inmersos en estudios superiores o haciendo sus primeras incursiones en el mundo laboral, es un premio a que sigan en esa línea de trabajo y esfuerzo. Lo fácil para una persona desmotivada con esa edad es abandonar, por eso sería bueno darles el mayor número de oportunidades de poder satisfacer sus ganas de competir, y que mejor que hacerlo en un evento internacional. Lo malo de todas estas propuestas es que los presupuestos de la Federación son limitados y tienen que fijar una serie de prioridades que no siempre son coincidentes con los deseos y ambiciones de los deportistas.

¿Qué tipo de relación con el remo esperas tener dentro de unos años? ¿Barajas la posibilidad de colgar definitivamente los remos, te gustaría seguir como veterana en competición  o quizás el tema federativo se te ha hecho atractivo y te gustaría decantarte hacia esa opción?
La verdad que espero que aún tarde unos cuantos años en tener que tomar esa decisión, pero lo que tengo claro es que mi vinculación con el deporte va seguir siendo una apuesta firme de cara al futuro. Lo que no tengo claro aún es de que modo. A mí el remo me encanta y, aunque suene como algo tópico, me gustaría poder devolverle todo lo que me ha dado a lo largo de estos años. Soy la persona que soy, gracias en gran parte a todo lo que me ha dado el remo, y no me refiero sólo al deporte, sino a todas las personas con las que he compartido experiencias en este mundo y que también me han aportado muchísimos valores. Creo que tengo una deuda con el remo que puedo pagar transmitiendo eso mismo a todos aquellos que vendrán después de mí y que se merecen poder disfrutar de esas mismas experiencias que yo he experimentado.

Tras esta larga conversación con Esther, he abierto los ojos sobre como contamos con muchos jóvenes cuya enorme ambición, infinitas ganas de aprender y superarse, junto a una amplia visión de futuro, son una garantía de éxito tanto personal como profesional en todo aquello que se propongan llevar a cabo.
Esther ya ha conseguido a nivel deportivo lo que para muchos no deja de ser todo un sueño inalcanzabla, participar en unos Juegos Olímpicos. Estoy seguro que ahora mismo se ha convertido en el referente de muchísimos jóvenes que ven en su figura todo un ejemplo a seguir. A nivel profesional, sus experiencias deportivas y el esfuerzo realizado durante años para llegar hasta lo más alto, aparte de su gran formación académica, son el mejor currículo que puede encontrar cualquier empresa en la que el valor humano sea una parte esencial de su identidad corporativa.

No me queda más que darle las gracias por dedicarnos a todos este rato de complicidad, en el que también hemos compartido otras sensaciones más profundas sobre lo que supone para muchos la práctica del remo y que no hemos dejado aquí plasmadas por ser muy complicado el transmitirlas de un modo fiel a su esencia. 

Si te ha gustado esta entrevista, seguro que te gustará también la que realizamos al remero internacional Jesús González Álvarez o al especialista en remo indoor y campeón del Mundo Germán Rendo