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JON CARAZO, REMERO DE ORIO AE

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No dudamos de que todos los remeros salen siempre dando lo mejor de sí mismo en cualquiera de las competiciones en las que participen, pero no son ya tantos los que demuestran, además de esto, un enorme nivel de implicación y compromiso también con este deporte fuera del agua.
Esta es una de las cualidades que siempre ha caracterizado al santurtziarra Jon Carazo, quien desde hace más de dos décadas se ha dedicado en cuerpo y alma al remo, hasta el punto de anteponerlo a sus propias prioridades personales.
A nivel deportivo, ha llegado a estar en la élite del banco móvil, formando parte del reducido grupo de nuestros mejores remeros internacionales. Esto es algo que está al alcance de muy pocos y no exento de enormes esfuerzos y sacrificios personales. Posiblemente, una de sus batallas más complicadas haya sido su intensa lucha por intentar mejorar las cosas desde dentro, en favor de beneficiar al conjunto del equipo. Hoy nos acercamos a su faceta más íntima y conoceremos un poco más de cerca a este gran ejemplo de remero.

Cuéntanos, Jon ¿Cómo fue tu primera toma de contacto con este deporte?
Bueno, para mí el remo era algo desconocido hasta el 2003, cuando fui con un amigo a ver la última regata de la Liga de traineras en aguas de la ría en Portugalete. Ese deporte me llamó muchísimo la atención y, dado que durante esos días se abrían las inscripciones en el Itsasoko Ama de Santurtzi, me apunté para comenzar a entrenar en las categorías base del club. De esto ya han pasado más de veinte años… y aquí seguimos.
Lo que comenzó como un mero modo de hacer deporte, pasando un buen rato con  amigos, comenzó a virar hacia una mayor ambición de ver hasta donde era capaz de llegar.

El punto de inflexión fue en 2007, tras ofrecerme acudir al Centro de Tecnificación de Trasona, en Asturias.
A partir de ahí me empecé a tomar los entrenamientos mucho más en serio y las cosas cambiaron radicalamente a mejor. De hecho, en mi primer año ya acudí al Campeonato del Mundo Junior en Austria, consiguiendo además llegar a ser finalista con en el 8+.

¿Siempre fue el banco móvil tu predilección a la hora de practicar el remo?
Desde infantil a juvenil combinábamos ambas modalidades en Santurtzi sin problema y de modo habitual. El banco móvil estaba mucho más vivo por aquel entonces que ahora, que lo están dejando morir poco a poco. El problema es que en el Centro de Tecnificación se entrenaba solo el banco móvil, allí tampoco tenía oportunidad de seguir compaginándolo con otra modalidad.

Al final, te tienes que decantar por perfeccionarte en una de las dos modalidades. No tiene mucho sentido centrarte a tope en una e intentar compaginarla con la otra porque acabarías sin hacer bien la una ni la otra.

Como para muchos otros, Sevilla ha sido también un paso obligatorio para seguir perfecionándote como remero internacional, con todo lo que conlleva un desplazamiento de esa envergadura a nivel personal ¿Habría otras opciones de enfocar este modelo para evitar esos cambios tan radicales en la vida de los remeros?
Yo siempre he tenido la opinión de que una vía más práctica sería primeramente dotar de las herramientas necesarias a los recursos humanos en los clubes, como entrenadores o preparadores, para lograr que aquellos deportistas que tengan condiciones o aspiraciones de llegar más allá en este deporte, puedan formarse en los propios clubes y dar el nivel mínimo exigido para estar en un regimen de concentración permanente.

Puede que el primer paso no debiera ser dejar todo atrás para entrar en un Centro de Tecnificación  como Sevilla o Bañolas. Yo lo hice, y me fue muy bien, pero he visto muchos casos en que esto no ha sido así. Para algunos, como experiencia, seguro que está bien, pero acaban inviertiendo mucho tiempo y haciendo sacrificios que, cuando la apuesta no sale como esperaban es muy difícil de digerir.
Aparte, tenemos la carencia de materiales adecuados en muchos de nuestros clubes, algo que implica ya el ámbito económico, y que dificulta la formación adecuada de los remeros. Se está bastante lejos de dotar del material necesario a alguien que quiera competir a alto nivel. Los Centros de Tecnificación, las becas y ayudas para vivir fuera de casa, han de ser una consecuencia de todo esto y no el primer paso.

COPA DEL MUNDO BLED 2015

¿Podría ser una opción el que el resto de Federaciones y clubes se impliquen más o se les dé un papel más relevante en la formación de los remeros que posteriormente van a formar parte de la Selección?
En el caso del remo en banco móvil, medir el rendimiento de un deportista de forma individual es relativamente sencillo de cuantificar. Por un lado tenemos el ergómetro en tierra y por otro lado el skiff o el dos sin timonel para los test en el agua. 
Desde la Federación se impone mucho pasar por el tradicional sistema de acudir a las concentraciones, los test, etc., algo ya establecido como norma o rutina.

En parte de esto estoy de acuerdo, pero no en todo. Para formar botes de equipo, como los cuatros o los ochos, en los que, además, cada uno de sus componentes puede proceder de lugares muy diferentes y distantes, puede ser un sistema adecuado de unificar muchos aspectos técnicos y deportivos de esa tripulación. Este es un modelo válido que también se aplica en las Selecciones de otros paises.
Ahora bien, con los más jóvenes habría que actuar con algo más de prudencia y tener una mayor flexibilidad. Pedir a un joven que deje cosas atrás, especialmente el tema de estudios, que es algo que le va a condicionar su futuro tras finalizar su etapa como deportista, para centrarse únicamente en el deporte, no es algo como para cometer errores. Hay que ser claros y contar con una buena planificación que impida casos como el de algunos deportistas que van a Sevilla, se matriculan allí en la universidad porque les han hecho soñar con grandes posibilidades y luego se queda todo en el tintero. Pierden matrículas, un año de estudios y la frustración puede acabar pasándoles serias facturas de cara al futuro.

Las becas académicas para deportistas de élite, las universidades con programas adaptados para ellos y otro sinfín de ofertas educativas que existen en otros países ¿es una quimera o es falta de voluntad en nuestro deporte y educación?
Se trata de realidades muy diferentes. En otros países, como en los Estados Unidos, la sociedad tiene unos valores completamente diferentes a los nuestros. Sus universidades gozan de un enorme prestigio internacional, tanto en el nivel académico como en el

aspecto deportivo, pero también, la exigencia económica para estudiar allí está a años luz de nuestras universidades públicas, e incluso de las privadas. Eso sí, el caché académico con el que sales tras finalizar los estudios en un sitio de estos también dista mucho de lo que nos pueden ofrecer los de nuestro sistema educativo.
Un punto muy diferenciador es el valor que le da la propia sociedad a aquellas personas que no solo han obtenido un título universitario, con los conocimientos propios adquiridos por ello, sino que han cursado a la vez una carrera deportiva al más alto nivel durante ese mismo periodo académico. Entre los diferentes deportes, el remo universitario siempre ha gozado deun reconocimiento bastante especial. Las exigencias de sus entrenamientos, el trabajo para lograr una depurada técnica, el indispensable trabajo en equipo, la férrea disciplina a la que se ven sometidos los deportistas… Vamos, que todos hemos sido testigos alguna vez del típico símil que se usa a nivel empresarial, y también en otros ámbitos, con lo de «remar todos a una».

En países como Estados Unidos, las universidades destinan una parte importante de sus presupuestos a fomentar el deporte de élite entre sus alumnos , con sus becas, ligas etc. Es una parte también muy sustancial de su negocio y son conscientes de que van a recuperar con creces la inversión deportiva que hagan.
Otro modelo diferente es el del remo universitario británico, con Oxford y Cambridge como dos de sus mayores exponentes.

 Ahí es menor el impacto económico sobre el deporte universitario y los remeros compiten sin compensación económica alguna de por medio. Se valora más el prestigio, tanto académico como social, que te aporta el formar parte de sus equipos de remo. Con ello, pasas a integrar un selecto grupo que te permitirá abrir numerosas puertas tras tu etapa académica.
Estos son ejemplos de como no es incompatible el entrenar al más alto nivel  y estudiar una carrera. Es más una cuestión organizativa y de que exista voluntad tanto por parte de las correspondientes federaciones como de las universidades. Si ponen facilidades y medios por ambas partes, estoy seguro de que todos saldrían beneficiados.

A nivel personal ¿cómo has compaginado tu trayectoria académica con entrenamientos, concentraciones y las numerosas citas en las competiciones internacionales?
Para mí ha sido imposible. Y también para una gran mayoría de los que conozco de mi época, tampoco ha sido fácil. El régimen de entrenamientos era muy intenso, de tres veces al día. A eso súmale el hándicap de residir fuera casi todo el año, las concentraciones en el CAR de Sierra Nevada, viajes, competiciones, etc. 

Unas veces por falta de tiempo o disponibilidad y otras por falta de energía. Dedicaba todos mis esfuerzos, tanto físicos como mentales, a prepararme para mantenerme en la élite y eso me suponía un desgaste brutal.
Ahora, con 34 años, estoy en mi tercer año de carrera, consiguiendo la titulación que no pude obtener en su momento. Eso sí, creo que no todas las cosas tienen porque estar circunscritas a un momento concreto de tu vida. Tanto los estudios como el trabajo pueden abordarse con cierta flexibilidad a lo largo de la vida. Algo que, en el caso del deporte, y más cuando es de élite, está más condicionado por la edad. Yo decidí apostar por algo en que creía y no me arrepiento. Eso sí, ahora me toca afrontar las etapas que no recorrí en su momento. Pero también soy consciente de que esa primera etapa deportiva te aporta una cierta pátina de exclusividad a la hora de incorporate al mundo laboral. Cada vez más la gente del ámbito empresarial valora a esas personas que han sido capaces de sacrificar una parte esencial de sus vidas por un proyecto en el que confiaban, que se han implicado hasta el fondo y que saben tabajar en equipo, bajo una dura disciplina y con unos objeticos claros.

Tu currículo deportivo es impresionante, Copas del Mundo, Campeonatos de Europa, Mundiales…
¿Te ha quedado la espinita de los Juegos Olímpicos de Río 2016 por los que tan intensamente luchásteis y que finalmente no obtuvísteis la clasificación?

Es algo que me han preguntado de modo bastante habitual y por ello he podido meditar bastante la respuesta. No creo que me haya quedado ninguna asignatura pendiente en mi trayectoria deportiva. 

Me siento muy orgulloso de haber podido recorrer ese camino, compartiéndolo además con grandes remeros, y mejores personas aún, con quienes sigo conservando una estupenda relación de amistad y a los que deseo lo mejor en su trayectoria deportiva y vida personal. Yo me quedo con eso. Para mí es lo verdaderamente importante. Ahora estoy inmerso en nuevos proyectos que me motivan e ilusionan muchísimo y me están dando grandes satisfacciones.
Sé que lo entregué todo mientras estuve ahí, dando lo mejor de mí mismo y la cosa no acabó saliendo. Si miro con cierta perspectiva hacia atrás, viendo como era yo hace quince años a nivel personal, y la evolución actual, estoy más que orgulloso del resultado, de esa persona en que me he convertido. Desde como aprendes a afrontar determinadas situaciones complejas hasta el cambio en los modos de trabajar. Para mí, es la medalla más grande y mi mejor triunfo en el deporte. 

En 2019, la Federación Española se vió envuelta en una lamentable polémica tras viralizarse en numerosos medios de comunicación y redes sociales la denuncia de varios remeros a través del programa de televisión de Alberto Chicote en La Sexta «¿Te lo vas a comer?». Fuisteis varios los componentes de la Selección que expusisteis vuestras quejas sobre la dudosa calidad en la alimentación de los deportistas.
¿Cómo valoras la calidad nutricional en nuestro deporte de élite y el seguimiento que se hace a toda la cadena implicada en él ? ¿Quizás se sobredimensionó en cierto modo este asunto o se fue de las manos la situación?

El motivo principal de que llegase nuestra denuncia hasta el programa aquel, fue la frustración que sentíamos en ese momento los deportistas concentrados en el Centro de Alto Rendimiento de Sevilla (CEAR). Por aquel entonces, yo ejercía de directivo en la Federación (FER) y elevé previamente nuestras quejas tanto a la Junta de Andalucía como al Consejo Superior de Deportes y al Comité Olímpico. 

También informamos de la situación a la Federación Española e incluso nos quejamos al propio CEAR. Nadie, absolutamente nadie hizo nada por cambiarlo. Al final, fruto de una rabieta, se envió un correo a este programa de televisión y ellos sí que se molestaron en investigarlo y en dar voz al grupo de deportistas afectados y notoriedad a esa situación. Tuvimos que llegar a este punto porque la situación era inaceptable y un verdadero desastre.
Y no, no considero para nada que se magnificase el asunto de las deficiencias en la alimentación. En todo caso, sería justo lo contrario. Aunque estamos enormemente agradecidos con el trabajo que realizaron en el programa, no consiguieron reflejar completamente la penosa realidad que estaban sufriendo en aquel momento los deportistas concentrados por la FER en el Centro de Alto Rendimiento. Gracias a ello, y seguro que a otras muchas cosas, esto acabó dando un giro que ha sido muy beneficioso para los remeros que actualmente se encuentran allí.

Comentar además que, actualmente, estoy cursando el grado universitario de Ciencias Gastronómicas y trabajando con el equipo Lidl-Trek de ciclismo, así como colaborando en otro proyecto con la Real Sociedad de fútbol. Estoy muy familiarizado en como se planifica  la alimentación de todos estos deportistas, que se encuentran en equipos de unos de los deportes que cuentan con los mejores recursos económicos del mundo. Veo de primera mano como y en que invierten su dinero en este concepto.
En el caso del remo español, éste se encuentra a años luz de la situación actual del verdadero deporte de élite. No se trata de una carencia de profesionales, ya que  la Federación cuenta con un equipo médico de 

primer nivel, o de que éstos no pauten las directrices correctas a la hora de planificar la nutrición más adecuada para cada deportista. El principal problema viene dado de que la inversión realizada no se acaba materializando proporcionalmente en lo que se le sirve en el plato diariamente al deportista. Me da mucha pena porque hay unas ganacias de rendimiento brutales que estamos dejando escapar con estos detalles.
Soy consciente de que, cuando te faltan los recursos que tienen otros equipos u otros deportes, no se pueden hacer muchas de las cosas que te gustaría. Es más, incluso a veces llegas a hacer magia con lo poco que tienes. Pero en este caso, entiendo que no se está explotando correctamente el abanico de posibilidades que nos ofrece una alimentación acorde a las necesidades en el equipo de remo nacional.

¿Tan sólo el tema de la alimentación era uno el punto débil en el seno de la FER o existían otros aspectos que tampoco contribuían mucho a la situación de los remeros y a la obtención de resultados?
Hubo un periodo, entre el 2009 y el 2016, donde la dirección técnica era un desastre y de ahí se pueden explicar muchos de los resultados de esa etapa.
Hoy en día, no voy  decir que las cosas sean perfectas, pues fricciones y desavenencias existen siempre, pero la cosa ha mejorado mucho. De hecho, los resultados han mejorado exponencialmente. Yo no me atrevería a realizar muchos cambios actualmente o, al menos, no con cambios sustanciales. Con ello tampoco digo que el fin justifique los medios, pero hay que valorarlo todo en conjunto y en ese aspecto se ha mejorado bastante.

Durante tus años en el equipo nacional, tomaste parte en varias competiciones de 4 scull, 4 sin y de 8+ ¿Tienes la sensación de que son un tipo de botes que están perdiendo interés para la Federación (FER)?
Es más que evidente de que la apuesta del equipo nacional tiende hacia los botes cortos, skiff y dobles, pero es una simple cuestión numérica. La cantidad de remeros con los que cuentan no es suficiente para formar un 8+, incluso me cuesta creer que pudiesen juntar los necesarios como para montar un 4 sin.

Obviamente, sin quitar remeros de las tripulaciones que actualmente se encuentran ya clasificadas para los Juegos de París de este año.
En 2019 se hizo una limpieza de deportistas a nivel FER bastante grande, yo incluido en ella, donde a muchos remeros con experiencia y que podíamos haber realizado una labor de correa de transmisión con los que venían por detrás, al igual que hicieron con nosotros los remeros de etapas anteriores, se nos apartó del sistema, cortándose de raíz la inercia hasta entonces establecida. Esto ha dejado un salto generacional donde ha quedado un vacío muy difícil de llenar.
En mi caso, tanto de Juvenil como en Sub23 participé en Campeonatos del Mundo en 8+, posteriormente en Absoluto también, porque éramos un grupo bastante grande que entrenábamos para ir progresando, pasando de categoría dando el nivel exigido, gracias a la experiencia adquirida durante los intensos meses de preparación.
Todo esto ya no existe. Ahora se apuesta únicamente por los botes cortos, de los que tengo que reconocer que son excepcionales, a la vista están los resultados, pero ya no hay un gran volumen de remeros disponibles. Esto, personalmente, me genera bastante preocupación pues en cuanto Rodrigo Conde, Virginia Díaz, Jaime Canalejo, Javier García, Aina Cid o alguno más de los del equipo que ya andan en edad por la treintena o más lo dejen, se va a quedar ahí un gran desierto difícilmente de llenar.

Según esto ¿Sería más aconsejable aumentar el número de remeros en la Selección para dar un mayor número de oportunidades?
Entiendo que así debiera ser. No todos los remeros que están ahora en la cúspide han tenido el rendimiento que actualmente están dando. La gran mayoría han tenido que estar durante muchos años tragando con momentos muy duros y complicados hasta poder hacerse un hueco entre los mejores. Es el caso, por ejemplo, de Jaime y Javi, a quienes considero como uno de los mejores ejemplos de trabajo, de progresión

y de recorrer ese duro camino hacia el éxito. Ambos han tenido que superar enormes dificultades y comerse muchas decepciones, pero creo que esto es algo necesario y que ayuda a crecerte ante las adversidades.
Uno de los problemas es que, ahora mismo, los criterios federativos para ir a una Copa del Mundo o un Europeo exigen cumplir con unos estándares en tiempos o rendimiento casi de finalista o de medalla, apostando así sólo por lo seguro. Esto es algo que muy pocos son capaces de cumplir. Casos como el de Caetano Horta, que con 21 años ya va a disputar sus segundas Olimpiadas, son la excepción y no la norma.
Bajo ese modelo serán muy pocos los que puedan acudir a una competición internacional, donde no siempre tiene porque ser necesario acudir con la intención de obtener un podio sino que se puede participar con diferentes objetivos. En muchas ocasiones, para poder competir a nivel internacional top, primero tienes que darte un baño de realidad. Ir a una de estas competiciones y ver el nivel real que eres capaz de dar para motivarte a mejorar si quieres seguir en esto con alguna mínima posibilidad de cara al futuro.

A partir de 2021, tu trayectoria deportiva da un nuevo golpe de timón al pasar a formar parte de la tripulación de la trainera de Orio en la Eusko Label Liga de la ACT ¿Qué tal llevaste tu integración en una modalidad que tenías desde hace muchos años apartada, debutando además en un equipo de tantísimo nivel como es Orio?
Tenía bastante asumido que al principio iba a ser duro, pero que a estas cosas hay que darles su tiempo para una correcta adaptación. Aunque sí que hubo un par de cambios bastante sustanciales. El primero fue el tema técnico, ya que al final es otra postura, otro gesto y otro modo de remar en unas condiciones a las que no estaba tan acostumbrado.

Por otro lado, estaba el cambio físico requerido para esta modalidad. Cuando compites a nivel internacional en la categoría de pesado de remo olímpico, se suele decir que «cuanto más, mejor», pero el físico exigido para dar el nivel óptimo en banco fijo es bastante diferente. Con tiempo, mucho trabajo y paciencia, todo acabó llegando. 
El primer año tuve además la mala suerte de que coinció con la pandemia del coronavirus, lo que me restó muchos minutos de entrenamientos en agua que habrían facilitado algo más la adaptación, pero el ánimo y la ilusión siempre estuvieron arriba y sabía que era cuestión de tiempo el adaptarse a esta nueva realidad.

Vistes con orgullo la camiseta de un histórico club que se caracteriza por defender férreamente su cantera, como filosofia y seña de identidad, así como por mantener aún la práctica del banco móvil, una modalidad que le ha granjeado numerosos éxitos a lo largo de su historia. ¿Cómo ves el que cada vez sean más los clubes que centran casi en exclusiva sus esfuerzos en torno al banco fijo, con la trainera como máximo exponete, dejando que se pierda una modalidad que ha encumbrado a muchos de ellos incluso a nivel internacional?
Es claro y notorio que, en los últimos años, ha habido unos cambios de rumbo en muchos clubes, apostándolo todo por el primer equipo de banco fijo y dejando el resto de lado. Esto es algo en lo que el tiempo acabará dictando sentencia, pero es evidente que las plantillas envejecidas y la falta de relevo generacional es una de sus primeras consecuencias. Si miramos los primeros equipos de cada verano en las competiciones de traineras, vemos casi siempre las mismas caras, quizás con diferentes colores, pero los mismos remeros. Ver gente joven debutar, a la que se les dé al menos una oportunidad, sucede en muy pocos casos. Es cada vez más difícil verlo, salvo en clubes como Orio, Hondarribia y alguno que otro más.

Mientras que el remo de banco móvil en veteranos está cogiendo cada vez más auge, el resto de categorías inferiores dan la impresión de no estar pasando por uno de sus mejores momentos ¿Es esto una simple apariencia o realmente tenemos un serio problema con el banco móvil en Euskadi?
Del banco móvil de hace veinte años, cuando yo empecé en este deporte, al actual, ha habido un bajón que le hace estar irreconocible. Es una pena ir a un Campeonato de Euskadi y ver la participación en categorías base… de los sénior ya ni hablamos, es horrible. En muchas regatas salen uno o dos participantes solamente, algo que impide que se pueda ni siquiera considerar campeonato oficialmente.
No quedan más que cuatro «locos» que apuestan aún por esta modalidad. En nuestro caso, si no fuera por el empecinamiento personal de Salsamendi y Orbañanos en sacar un 8+ en Orio y Hondarribia, no habría campeonato en esa modalidad. En otros botes, en otros tiempos con gran número de participación, como el caso del dos sin timonel, ya es que directamente no hay tripulaciones. Incluso en el Campeonato de España se empieza a notar ya la ausencia de embarcaciones de clubes, hasta ahora habituales.

Desde mi punto de vista, el banco móvil es una muy buena opción para formar a futurios remeros, incluso de banco fijo, pero cada vez se ven menos que lo practiquen. Las flotas de embarcaciones cada vez están más envejecidas por una clara falta de inversión en ellas o de  renovación del material, lo que resta competitividad a la hora de enfrentarte a otros clubes en campeonatos como los de España. 
Cada vez es más difícil ver a una tripulación de Euskadi en el podio en uno de estos campeonatos, algo que hasta no hace muchos años era algo muy habituial. Es una situación bastante pesimista de cara al futuro, aunque me queda la esperanza de que esto sea algo cíclico y que con el paso del tiempo se pueda revertir la situación actual.

En nuestro caso, en Orio, el banco móvil se hace como un «extra»  de lo que hacemos en el  banco fijo. Por un lado, no interfiere en nada en la preparación ni en los entrenamientos específicos de la trainera y, por el otro, los que lo practican cuentan con una mejor condición física, porque entrenamos más. 
Somos un poco los «locos» dentro del club o, como nos decía Salsamendi «las regatas de móvil son como el patio del recreo para los remeros».
Hasta hace dos años solía competir en dos sin timonel con Imanol Garmendia, con el que compartí una trayectoria deportiva en la que pudimos disfrutar muchísimo de la embarcación, haciendo algo que nos encantaba a los dos, pero sin dejar de ser bastante competitivos a nivel nacional. Nos divertíamos en las regatas, siendo consciente de la limitación de horas que podíamos invertir en los entrenamientos y que lastraban unos mejores resultados. Aún así, nos servía para descargarnos psicológicamente de la presión diaria. Se convirtió en nuestra vávula de escape.
Aquí es algo similar, es el modo en que está orientada la filosofía del móvil dentro del club. Apostando por ello pese a lo apretado del calendario deportivo.

En el 2018 ganamos el Campeonato de España de 8+, pero ello supuso que cinco de esos remeros no pudieran competir ese fin de semana en la Liga de ACT. Es una apuesta que, según los objetivos de algunos clubes, es impensable. Mientras los calendarios se compaginasen, sin suponer una interferencia con lo demás, aquí siempre se ha valorado mucho el que la gente siga haciendo banco móvil.

Hablando de calendarios ¿Cómo crees que afecta unos calendarios tan apretados en los que ligas y campeonatos de diferentes modalidades se acaben solapando y limitando con ello la participación?
A ver, es bastante simple. A los remeros lo que nos gusta es remar, disputar regatas. Si partimos de la base de que en la ACT son doce los clubes que votan los calendarios en sus asambleas, pero tan solo dos de ellos son los que aún mantienen con cierta vida el banco móvil, pues está claro el resultado final.

Entiendo que el resto de clubes apuesten por un mayor número de regatas para aquellos remeros de trainera y que no practican banco móvil. Es totalmente comprensible, pero también creo que se debieran tender más puentes entre la Federación Española y las diferentes asociaciones o ligas de remo, ACT, ARC, LGT, ETE… A pesar de que cada una de ellas tenga su propio calendario y tienda a crecer cada día más, porque cuanto más se compita más beneficioso es para todos, al menos hasta cierto punto, pero todos se deberían poder compaginar entre sí. Es cierto que el calendario de competición de remo está muy concentrado en la época estival, pero si lo miramos desde primeros de temporada hasta abril, más o menos, tenemos algunos vacíos que se podrían aprovechar. Además, respeto la idea de aquellos clubes que ven en su apuesta en exclusiva por la trainera como un modo de lograr ingresos, que luego gestionarán como quieran o como puedan. Yo siempre apoyaré más al que los invierta para crecer y fomentar la actividad del remo en general y, en cambio, no estaré tan a favor del que los empleee para reforzar su pequeño proyecto único de trainera y se olvide del resto.

Orio es un club con un envidiado y extenso palmarés, acumulando el mayor número de victorias en La Concha, sumando un total de 32, la última de ellas en 2017. También es protagonista indiscutible en la Liga ACT, con una participación permanente desde su inicio, a excepción del 2012. Pese a esto, las dos últimas décadas no han visto materializar esta gran trayectoria en el número de títulos conseguidos y tan sólo la corona de campeón de Liga ha viajado a las vitrinas del club en una ocasión, en 2019 con un doblete histórico en La Concha ¿Puede estar lastrando la obtención de mejores resultados su tradicional política deportiva,con la apuesta por los de casa, el mantener el banco móvil, etc.? ¿Le falta algo a Orio para dar el paso definitivo y convertirse en uno de los más grandes también en la Liga?
Bueno, yo esto lo veo más como un proyecto que te asegura una gran estabilidad, garantizándote el puesto en un rango corto de puestos, casi siempre entre los de más arriba, lo mismo que Hondarribi.
Tampoco lo enfoco desde el punto de vista de que es lo que nos falta sino más de que es de lo que dependemos. Orio se nutre principalmente de gente de casa, por eso depende mucho de que la generación sea buena, y ahí influyen numerosos factores que no siempre están todos en tu mano el poder controlarlos. 

A veces, el grupo de juveniles que dan el salto al equipo sénior no cuentan con el mismo nivel de calidad que la remesa anterior y eso te hace ir un pasito por detrás hasta que logran curtirse un poco más, con muchos más años de entrenamientos y la suma de experiencia en competición. Aún así, siempre vas a contar con un nivel más que aceptable que te asegure mantener tu puesto estable en la clasificación, unas veces puede que más arriba y otras posiblemente un poco más abajo. Aparte, como esto es deporte, los resultados no sólo dependen de lo que tú hagas, sino también de lo que haga el resto.

Si de repente, como pasa habitualmente, salen equipos que se refuerzan un montón, invierten en dar un grandísimo rendimiento, utilizando otras políticas deportivas o forma de enfocar sus proyectos; contra eso, poco puedes hacer tú. Tan sólo te quedaría, como arma contra eso, el entrar en el mismo juego para alcanzar su nivel. Si tu proyecto deportivo sigue una política clara desde siempre, que es además lo que te ha caracterizado, y quieres conservarlo, no te queda más remedio que defenderlo tanto en los momentos buenos como en los malos. Eres muy consciente a lo que te enfrentas cuando decides hacer las cosas de esta manera.
Para mí, la política de Orio es la correcta y me siento muy afortunado de poder vivirla desde dentro. Llevo ya once años en el club y he visto la trayectoria de muchos niños, algunos incluso les he entrenado yo mismo, y ahora son compañeros de tosta en la trainera. Son remeros que llevan dentro otro sentimiento, otro modo de ver y hacer las cosas. Para mí es la forma bonita de que un equipo crezca, con cariño hacia tus colores y que no todo sea cuestión de ganar banderas, que eso es algo que a todos nos gusta, pero tiene que haber algo  más que eso.

¿Hacia dónde habría que enfocar el futuro del mundo de las traineras para que sea más equitatva la participación y las posibilidades de todos los clubes?
Sobre todo pasaría por fomentar e invertir en formación. Quizás, vaya en cierta contraposición de algunas corrientes de ideas que últimamente andan haciéndose bastante hueco en diferentes medios de comunicación y redes sociales. 
Creo que cuando le das herramientas a chavales de 17, 18 o 19 años para poder exprimir todo su potencial como remeros, no necesitarían, en la mayoría de los casos, estar amparados por una norma que les permita remar. Ellos tendrían los méritos y el potencial suficiente para estar en esas tripulaciones, quitándonos a los «viejos» de en medio. 

Puede ser una manera interesante de darle un giro a todo esto porque, al final, lo de obligar a un número de canteranos en las tripulaciones está bien, pero tampoco te garantiza el relevo generacional. Si el canterano que rema por cupo tiene 35 años y el canterano de 18 no cumple con el nivel exigido para estar en la trainera, pues no va a remar nunca. Al final se desilusionará y probablemente lo acabe dejando. Tendríamos, llevándolo a pequeña escala, el  mismo problema que comentábamos anteriormente sobre los remeros de banco móvil a los que no llevan a los Mundiales por no dar el nivel y nuncan acaban de despuntar.

Además, viendo un poco más de cerca el nivel de las tripulaciones de banco fijo, sin desmerecer nada ni a nadie, creo que es un nivel alcanzable para la mayoría de los remeros. A unos les costará un año y otros les llevará tres.No creo que sea algo tan inalcanzable como el que quiera aspirar a ser, por ejemplo, campeón olímpico. Para esto se requiere de unas condiciones mucho más exigentes  y son muy, pero que muy pocos, los que pueden presumir de llegar a dar ese nivel.
Y cuando hablamos de medios para los jóvenes, quizás también nos podríamos referir a algunos aspectos culturales o sociales que últimamente predominan en gran parte de nuestros jóvenes.

Se puede estar perdiendo un poco esa manera de entrenar de antes, la competitividad entre nosotros mismos, la capacidad de esfuerzo y sacrifcio… El remo es un deporte duro, donde a veces te encuentras con situaciones desagradables, y a mí siempre me ha gustado más la mentalidad espartana que el entrenar en unas instalaciones fastuosas y condiciones idílicas que quizás no ayudan a transmitir la esencia de este deporte a los más jóvenes.

¿Crees que la única recompensa válida, el único objetivo a la hora de competir siempre ha de ser ganar, volver con una bandera, una corona o una medalla?  Ahí hay una balanza que tiene que compensarse porque disfrutar de un deporte también es ganar cosas. Eso da muchas satisfacciones y muchas motivaciones para seguir adelante y mejorar más.
En los tres años en que he estado de entrenador de juveniles, he tenido algunas diferencias de opinión en cuanto a las cargas de entrenamientos con alguno de los preparadores físicos. Siempre he abogado por entrenar un poco más, especialmente porque sé lo que hacen los deportistas de esa edad en la mayoría de los clubes que habitualmente nos ganan en los campeonatos, como los remeros de Andalucía o Cataluña. 
A veces defienden su postura con que «es que si les metemos mucha caña, antes de llegar a sénior nos dejan»; a lo que yo les respondo con «es que quizás, si no ganan nada, nos acaben dejandotambién». Por eso es tan importante buscar el punto de equilibrio, que puede estar en enseñar a la gente a disfrutar, pero a su vez trabajando duro, que es de lo que se trata el deporte. Y, sobre todo, llevarles también a las competiciones, aunque sepamos que no van a ganar.

Aprovechando la reciente noticia de que el remo de mar, en la modalidad «Beach Sprint», debutará como deporte olímpico en los Juegos de Los Ángeles 2028 ¿Qué experiencia tienes a nivel pesonal y también qué pasos habéis dado a nivel de club con esta, cada vez más en auge, modalidad?
La verdad, que en una embarcación de remo de mar me he subido tan solo dos veces en mi vida, por curiosidad y por probar un poco la experiencia en esta modalidad, pero no he llegado nunca a competir.
Me ha parecido bastante entretenido, pero a nivel de club no existe nada, ni embarcaciones ni deportistas de esta especialidad. Yo ya lo he dejado caer en más de una ocasión en el seno del club porque me parece que por ubicación, por cultura deportiva y por medios que este podría ser un lugar muy estratégico para prepararse a primer nivel, incluso con proyección internacional. Esto es algo que yo he vivido en primera persona en el CEAR de Sevilla, en Bañolas o en Sierra Nevada y da muy buenos resultados, con concentraciones para entrenamientos casi permanentes de equipos internacionales.
Por suerte, estamos ubicados en unas latitudes dentro de Europa en que se puede entrenar prácticamente durante todo el año en el exterior. Un lujo del que muchos de los países situados más al norte no pueden disfrutar. De momento, el club no ha movido ficha en ese sentido, pero quien sabe si de cara a un futuro no cambiará todo. 

Por otro lado, me parece una manera bastante sostenible de acercar el remo a la gente. Durante estos últimos años he leído bastantes polémicas, especialmente en lo que afecta a varias de las ciudades candidatas a organizar los Juegos Olímpicos.
Construir desde cero una pista de remo olímpico, en los lugares donde no exista ya una lámina de agua aprovechable para ello, supone una enorme excavación, movimientos de tierras con cientos de vehículos, pérdida de ecosistemas locales y, en especial, confinar una enorme cantidad de agua a la que no se le suele sacar un buen rendimiento posterior , pese al déficit hídrico que arrastramos.
Con el remo de mar no existe ninguno de esos inconvenientes pues no necesita de unas instalaciones de competición para practicarlo ni para desarrollar sus campeonatos. Además, daría la posibilidad de acercar la modalidad de banco móvil a aquellos clubes, y por ende a sus remeros, que no disponen de una lámina de agua suficientemente tranquila en su entorno para poderlo practicar. En Euskadi podríamos hablar de clubes como Zierbena, Bermeo, Getaria y otros muchos.
Y por último, otra ventaja que tiene es que, para practicar remo de mar, no es necesario más que una, dos o cuatro personas, que es el número de remeros que van en una embarcación, dependiendo del modelo. En una trainera ya tienes que implicar y coordinar a 14.

Y para despedirnos ¿Cuánto le queda a Jon Carazo en el mundo del remo? ¿Seguirás más tiempo remando?¿Darás el salto como entrenador? Cuéntanos…
A mí el remo me encanta. Nunca he disfrutado nunca tanto como saliendo a remar, pero tengo en ocasiones la sensación de que le he dedicado tanto tiempo que he dejado de lado muchas cosas de las que también me apetece empezar a disfrutar.
Cuando coges el compromiso de toda una temporada,

con lo que conlleva el formato de competición de la ACT, un verano con esa densidad de competición, exigencia deportiva, mantener una forma física y un peso adecuado… Al final, todo esto también te resta de otro tipo de proyectos que te gustaría explorar. Como he dicho, me encanta el remo, pero creo que es el momento de empezar a dar oportunidades en mi vida a otros campos.  
Por eso, no sé cuanto me queda en el remo, pero intuyo que más bien poco, debido especialmente a oportunidades laborales que me están saliendo, como esta última con un equipo de ciclismo. Además, esto une directamente mi pasión por el deporte con mis estudios,por lo que voy a seguir directamente vinculado a él, pero eso sí, viviéndolo desde otro prisma.
Siempre he querido aprovechar todos los conocimientos y experiencias que he acumulado durante estos años de práctica deportiva y sumarlos a mi formación académica. Sería una pena no explotar esa posibilidad. Ahora estoy muy motivado para ocupar una faceta deportiva distinta. En vez de como protagonista, como colaborador a que otros deportistas rindan lo mejor posible con una alimentación adecuada a sus necesidades deportivas. Como es algo que lo he vivido en primera persona, voy a enfocar lo todo con muchísima implicación. 

Hasta aquí llega la extensa charla que hemos tenido con Jon Carazo. Toda una autoridad en el banco móvil que ha querido seguir vinculado al remo desde las tostas de la «San Nikolas» de Orio. No solo hemos recibido una enorme lección sobre el remo, sino que hemos aprendido un modo muy especial de afrontar la vida. La filosofía deportiva de Jon, que acaba empapando sus decisiones diarias, seguro que le depararán muchos éxitos en su nuevo e ilusionante futuro. Mucha suerte, Jon!!!

Si te ha gustado esta entrevista, seguro que te gustará también la que realizamos al remero veterano de Kaiku Peio de Vega o al remero internacional Jesús González

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